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Sábado, 18 Junio 2016 16:48

Defendía a capa y espada a la Eucaristía

Gemita Dayana Vergara Espinoza, Ecuador:

gemitaSiempre decía esta frase: "Dios me escogió y le doy gracias por ello porque yo no soy nada.

Gemita Dayana Vergara Espinoza pertenece al Hogar de la Madre de la Juventud de Ecuador. Conoció a Mayra, Jazmina y Mª Augusta muy de cerca.

Valeria con su madre

Gemita y Jazmina el día que entró de candidata

A Jazmina – como a Mayra - también la conocí en el Colegio, cuando teníamos aproximadamente doce años. Era una chica estudiosa y buena amiga. Nos fuimos tratando más cuando empezamos a prepararnos para darle catequesis a niños. 

 

Cuando empezó a asistir a las reuniones del grupo Hogar de la Madre, su vida se fue transformando mucho. Al principio era muy vanidosa. Le gustaba andar vestida a la última moda, como cualquier otra joven que aún no conoce a Dios. Pasaron los años y nos confirmamos juntas, el 27 de diciembre de 2009, en la Parroquia San Cayetano de Chone (Ecuador). En esos momentos, mientras iba conociendo al Señor y a nuestra Madre la Virgen, se le notaba que le daba miedo la idea de que le fuera pidiendo pequeñas cosas, pero ella poco a poco se lo iba dando con generosidad. Recuerdo que ella estaba muy apegada a su celular y, por una semana, se lo dejó a la Virgen en casa de las hermanas para ofrecerlo como sacrificio. Le gustaba animar en las convivencias, Encuentros de Semana Santa… 

 

Recuerdo que el año pasado, antes de entrar de candidata de las Siervas del Hogar dela Madre, me decía que tenía mucho miedo, que le costaba dejar muchas cosas de su vida, pero que a la vez era inmensamente feliz de que el Señor la hubiera escogido a ella, que no se merecía nada. 

 

Fue jefa de campamento y yo fui una de las monitorias. Puedo decir con seguridad que allí se entregó del todo y aceptó que Dios la quería como su esposa. Fue una experiencia increíble, porque jamás mostró si estaba cansada, era siempre la primera en todo, era muy generosa con todos, alegre, servicial y amiga.

 

Cuando tenía que decir algo a alguien acerca de Dios, de nuestra fe, o cualquier otro tema, lo decía con una seguridad que solo Dios le podía dar. Defendía a capa y espada a la Eucaristía y tenía un amor incalculable a la Virgen. Irradiaba una paz, una felicidad que es inexplicable y que te daba unas ganas enormes de poder amar al Señor y a nuestra Madre tanto como ella los quería. Ayudaba en todo lo que se necesitaba de ella.

 

Tuve la oportunidad de ir a su casa en Chone dos veces y de pasar el día con ella. La primera vez fue muy lindo. Su mamá me recibió de lo mejor. Jazmina ya era candidata y ya se había enterado de la enfermedad de su mamá. Cuando llegamos a su casa no dejaba que su mamá se esforzara mucho. Tenían una comunicación increíble madre e hija. Jazmina siempre me decía que si no hubiera sido por su madre nunca hubiera respondido a la llamada de Dios. Me explicó: "Mi mami fue la que me dijo: Oye Jazmina, ¿hasta cuando piensas no responder a lo que Dios te esta pidiendo? Ya es hora de que digas tu sí. Y tu sí debe ser para siempre, no por unos días sino para toda tu vida. No seas tonta, no esperes a ser viejita para decir que sí. Tú sabes que yo te apoyo. Si tú eres feliz, yo también seré feliz.” Gracias a esas palabras, tomó su decisión con firmeza.

 

Todo lo que salía de su boca eran palabras buenas, puras… Por ejemplo, “quiero ser santa”, o “estoy feliz porque respondí al Señor”, “amo a mi madre”… 

 

A pesar de la dura noticia de la enfermedad de su mamá, nunca la vi triste, al contrario estaba más feliz, y siempre decía esta frase: "Dios me escogió y le doy gracias por ello porque yo no soy nada, soy una miseria, sin Él yo no soy más que miseria. Él sabe porque permite estas cosas”. 

 

Su canción favorita, aunque le gustaban muchas otras, era “Contigo mi rosa fiel”, de Son By four”.

 

Una anécdota que recuerdo que me parece un poco chistosa, es que su primer día como candidata, estábamos en Guayaquil en la residencia del Hogar, donde viven las candidatas y más chicas. Estábamos Jazmina, una chica del Hogar también de Chone y yo. Se vio en un espejo con su falda (según las normas de vestir las candidatas) y dijo: "¡¡Uhiiii yupi jejeje!!! ¡¡Qué emoción!! Ahora sí me veo más guapa. Me lucen las faldas”. Y lo expresaba con tal felicidad que no había nadie que le quitara la sonrisa. 

 

De lo que he escrito cabe decir yo a Jazmina la llegué a querer como a mi propia hermana. Siempre la recordaré por alegrarme siempre y ser una joven valiente y dispuesta a lo que Dios le pedía.

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