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Miércoles, 15 Febrero 2017 21:00

Mi defecto dominante es la tristeza

valeria con amigas colegio 800 390

El Señor y Nuestra Madre me hicieron ver que yo no estaba estudiando para gloria y alabanza de Dios. ¡Qué buenos son!

El 21 de agosto de 2015, Valeria se atrevió a escribir por primera vez al Padre Rafael, fundador del Hogar de la Madre. Le abre el corazón al Padre Rafael y le cuenta sus dificultades con los estudios y las gracias que recibió el día de su quince cumpleaños. También, con sorprendente madurez, le describe cómo ha descubierto cuál es su defecto dominante: la tristeza, y la lucha que le supone vencer cada día la tentación que la empuja al desaliento. ¿Quién podía pensar que esa sonrisa que iluminaba siempre el rostro de Valeria era fruto de una batalla constante y perseverante contra la tristeza? Seguramente por eso dicen los que la conocieron que la sonrisa de Valeria daba tanta paz… porque era el resultado de sus victorias contra el Malo.

Querido Padre:

¡Hola, Padre! ¿Qué tal? Espero que esté muy bien. Soy Valeria, del Hogar de la Madre en Playa Prieta.
Bueno, le escribo porque quiero contarle muchas cosas, ya que por fin me atrevo a escribirle. Una de las cosas que quiero contarle es de mi cumpleaños numero 15, que fue el 14 de mayo. Fue un día de muchas gracias y mucha alegría en mi corazón. Porque antes de ese día yo no estaba nada bien. Hay veces que me decepciono de mí misma, porque durante el tiempo de los ejercicios espirituales, y en el tiempo en que estuvieron en Ecuador (nota: se refiere a los días que el P. Rafael y la Madre Ana, Superiora General de las Siervas del Hogar de la Madre habían pasado en Ecuador poco tiempo atrás) yo estaba muy bien. Un poquito triste cuando tuvimos que volver a Playa, pero estaba bien. Fue después de eso que comenzó todo mi tormento, o el tormento de Dios.

Usted y las hermanas siempre me dicen que tengo que ser una buena estudiante, porque no soy excelente. Y, como recién comenzábamos las clases, yo me desesperaba mucho. No voy a decir que no estudiaba, porque sí estudiaba, ¡y mucho! Y ya me comencé a preocupar más de los estudios que de Dios. No dejé nada, por suerte, ni la oración ni la misa... Pero aun así me seguía desesperando muchísimo. Fueron momentos muy duros, de tentación de dejarlo todo y dedicarme solo a los estudios. Gracias a Dios que tengo gente muy buena a mi alrededor que me ayudaron siempre, y aunque yo no quería mostrar cómo estaba, algunas lo notaban. Pasaban las semanas y cuanto más estudiaba peor notas sacaba... El Señor y Nuestra Madre me hicieron ver que yo no estaba estudiando para gloria y alabanza de Dios. ¡Qué buenos son!
Hermana Megan y Valeria con su hábito rosa por sus 15 añosBueno, sigo con mi cumple. Todo ese día fue gracia tras gracia. Después del colegio, invité a las chicas a almorzar a mi casa. La misa fue a las seis de la tarde y, después de eso, ¡qué sorpresa me tenían! En resumen, mi vestido era un hábito de sierva color rosa. No voy a negar que cuando lo vi se me salieron algunas lágrimas al ver todo lo grande que son las Siervas del Hogar de la Madre. Me lo pusieron las chicas y las candidatas. Después me esperaba una fiesta muy especial en el salón de actos... No sé cómo pagare al Señor todo lo que hace por mí.

Esa felicidad me duró poco, porque volví a estar triste y cansada… Ya entiende usted que era porque me decepciono de mí misma. Yo intentaba estar bien, pero no podía. Y si lo estaba era por dos o tres días. Hace como tres semanas tuvimos un retiro las chicas de Playa Prieta. Ese retiro le hizo mucho bien a mi alma. Ya lo necesitaba. Me recargó las baterías. Y otra vez el demonio se quiso meter, pero no lo logró como él quería... Hablé con mi guía y me ayudó a descubrir muchas cosas, entre ellas mi defecto dominante, que es la tristeza. Me dijo muchas cosas, entre ellas que, cuando el demonio se quisiera meter otra vez conmigo, me acordara de todo lo que Él me ha dado y ha hecho conmigo, y cómo me ha ayudado y me sigue ayudando. Ahora ya no me vence como antes ese defecto. Cuando me viene un pensamiento triste, lo corto.

(…)

Muchas gracias por todo. Salúdeme a las hermanas y a la Madre. Mañana me voy al Puyo por primera vez.
Rece por mi y por mi familia.

¡Ah! Perdóneme las faltas de ortografía y la mala expresión.

Valeria

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