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Clare cantando

Realmente damos tanta lástima poniendo nuestra confianza en las personas cuando estas nos pueden fallar tan fácilmente. Y, en cambio, ¿por qué no tenemos tanta confianza en nuestro Padre celestial?

En este artículo, que fue publicado en la revista Hogar de la Madre en el verano del año 2002, la joven Clare Crockett, a un año de su entrada en las Siervas, reflexiona sobre la confianza en Dios y la verdadera esperanza. Ella misma tantas veces había puesto su confianza en otras personas y, sobre todo, en sí misma. Y había experimentado en su propia vida que todo eso le había fallado. Solo Dios puede sostenernos verdaderamente y para siempre. Por eso, en este artículo, quiso compartir sus vivencias y ayudar a los demás a buscar únicamente en Dios su apoyo y fuerza.

¡Cuántas veces traicionamos la confianza de los demás! ¡Con qué rapidez hablamos de la vida de fulanito y qué lentos somos en cambiar nuestras propias vidas! ¡Qué fácil es hacer lo que queremos! y, por nuestra hipersensibilidad y orgullo, ¡qué duro es aceptar que alguien nos corrija o nos diga qué debemos hacer! ¡Cuántas horas pasamos mirándonos al espejo y preguntándonos si esta camisa verde va a juego con esta nueva falda negra! O... ¿esta calva es visible?, ¿se ven bien mis bigotes?... Y, en cambio, ¡qué poca importancia damos a nuestra alma y a nuestro estado interior! Señoras y señores, les presento a la gente de hoy... Dios mío, ¡qué imperfectos somos!

Hoy parece que vivimos en el mundo del «yo». ¿Quién tiene el coche mejor?, ¡yo! ¿Quién tiene más dinero? ¡yo! ¿Quién tiene el mejor trabajo?, ¡yo! ¿Quién es más poderoso?, ¡yo! ¡Parad la locura! ¿Cómo podemos siquiera pensar que somos un poco poderosos?, ¿quién ha creado el mundo?, ¿quién ha creado el sol, el cielo, tu mujer o tu padre?, ¿quién te ha dado la vida y te la puede quitar otra vez? Ni yo ni tú, sino el Gobernador omnipotente de cielo y tierra. ¡Nosotros no somos nada y no podemos hacer nada sin Él!

¿Cuántas veces hemos oído la frase: «puedes confiar en mí»? Y ¿cuántas veces ha sido maltratada nuestra confianza? Realmente damos tanta lástima poniendo nuestra confianza en las personas cuando estas nos pueden fallar tan fácilmente. Y, en cambio, ¿por qué no tenemos tanta confianza en nuestro Padre celestial? Santa Teresa de Ávila dice: «Él no te fallará nunca, sino que te ayudará en todas tus dificultades y le encontrarás por doquier. ¿Crees que es pequeña cosa tener un tal amigo a tu lado?». Sin embargo, como nosotros «sabemos mejor», preferimos confiar en Doña X, que conocemos desde hace ya dos meses.

Y cuánta confianza ponemos en nosotros mismos. Creemos que no necesitamos la ayuda del hombre o de Dios. Nuestra opinión exaltada de nosotros mismos nos lleva a creer que nosotros solos somos capaces de realizarlo todo. Por supuesto, este pensamiento viene de nuestro viejo amigo, el «señor Orgullo». Pero ¡ay!, al final ¿qué es lo que el orgulloso puede enseñar de su vida? Él se queda sin saber nada de la verdadera paz y felicidad. Santo Tomás de Aquino dice que «el objeto de la esperanza es la felicidad eterna».

Clare«El objeto de la esperanza es la felicidad eterna». No podemos considerarnos a nosotros mismos o al hombre como la causa primaria de la verdadera felicidad. Santo Tomás continúa: «La esperanza considera la felicidad eterna como su último fin y la asistencia divina como la causa primera que lleva a la felicidad». Teniendo, por tanto, verdadera esperanza y confianza en Dios y no en nosotros mismos, estaremos verdaderamente contentos.

Cuando yo hablo de confianza, hay que subrayar que esta confianza y esperanza en Dios tiene que manifestarse a través de nuestras acciones. Por ejemplo, hay personas que tienen una excesiva o, mejor dicho, mal entendida confianza en el Señor. Yo, por ejemplo, en un momento dado de mi vida pensaba: «Bueno, ¿y qué?, si yo me emborracho y ofendo a otras personas con mis palabras y acciones, como Dios es bueno y me perdonará, no hay problema. Mi billete hacia el cielo es todavía seguro». ¡Ahora me río de esta afirmación!

La gente que tiene este tipo de confianza en Dios piensa que puede hacer lo que quiera y como Dios es tan bueno y misericordioso, Él les perdonará todo y les dejará vivir como ellos quieren. Ellos creen en el perdón sin arrepentimiento y en la gloria sin mérito. Pero nosotros no podemos esperar obtener el tesoro del Cielo sin que nuestras acciones se lo merezcan.

Miremos a nuestros buenos amigos los santos, que sabiamente pusieron toda su confianza en Él. San Alfonso Ma de Ligorio dijo: «El que confía en sí mismo está perdido. El que confía en Dios puede hacer todas las cosas». ¡Y qué razón tiene! Él, el Redentor, el Salvador, el Crucificado, Jesucristo, nuestro Amigo, nuestro Hermano, nuestro Padre, es nuestro apoyo firme en todo momento, a cualquier edad y en cualquier situación. Él desea que nosotros «no descansemos sobre nada sino en su infinita bondad. No esperemos nada sino de Él y pongamos nuestra confianza en Él solo».

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