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Viernes, 02 Marzo 2018 21:00

Abnegación versus Egoísmo

abnegacion egoismo

Aunque parezcan cosas pequeñas, a veces puede ser muy difícil realizarlas. Pero, ¡ten valor! porque Dios, viendo tu buena intención, te ayudará.

Una nueva reflexión sobre las virtudes de aquellos textos que, en el año 2008, preparó la Hna. Clare de cara al campamento de chicas de EEUU. Recordamos que la Hna. Clare jamás pensó en verlos publicados. Eran solo guiones para hablar a las acampadas. Pero contienen consejos muy prácticos en nuestra particular batalla por la santidad. En esta ocasión, explica cómo crecer en la virtud de la abnegación, luchando contra el egoísmo. Y como ella misma dice: «Recuerda que somos soldados en lucha por la santidad. La batalla está en marcha: Virtud vs. Vicio. ¿Quién ganará hoy? ¿La abnegación o el egoísmo? Depende de ti».

La virtud de la abnegación es la cualidad de poner las necesidades de los demás por delante de las propias. Ab-negarse, pensar menos en uno mismo y más en los demás. Lo opuesto a esta virtud es el egoísmo, que significa estar centrado en mí, pensando demasiado en mí mismo, en lo que quiero, lo que necesito...

¿Cómo podemos practicar esta virtud en el campamento de verano del Hogar de la Madre?

Mucha gente necesita usar el baño en la mañana, no solo tú. La joven que esté tratando de practicar la abnegación no luchará para entrar la primera en el baño, sino que dejará a la otra entrar antes. Cuando esté en la ducha no tardará treinta minutos, porque sabe que otras están esperando.

A la hora del desayuno, tú y otra chica de tu equipo extendéis la mano para coger la última rosquilla. Tratas de no ser egoísta y renuncias a lo que querías para ti. Te olvidas de ti misma y, sin quejarte, dejas que la otra chica coja la rosquilla. Después —¡por supuesto!— no le vas a contar a todas las religiosas y a tu monitora el acto de virtud que acabas de hacer. Si lo hicieras, no sería virtud. Dios vio lo que hiciste y es suficiente.

La señorita Neva dice que solo puede llevar a quince chicas en el último viaje en barco. Tú tienes muchas ganas de ir. Hay solo un puesto libre en el barco, y sois dos chicas, tú y otra. Si tú saltas al barco y le dices a la otra chica: «¡Bueno, mañana será otro día!! ¡Ciao!!» Eso sería bastante egoísta. ¿Qué haría un santo en tu lugar? ¿Qué debes hacer?

Cuando es la hora de los trabajos artísticos y las manualidades, todas las chicas quieren que su trabajo quede bien. Hay una tendencia generalizada a elegir lo mejor del material que nos ofrecen para hacer MI manualidad. Abnegación, como dijimos al principio, es la cualidad de poner a los otros antes que a mí mismo. Si ves que a otras chicas les gustan las cuentas azules que estás usando para la manualidad, entonces no intentes tomarlas todas para ti. Si haces esto, no estás practicando la virtud.

Durante los dos primeros días de campamento te parecía divertido cantar mientras estábamos en la mesa, pero ahora ya no tienes ganas de cantar. Estás ya mareada de tanta canción. Pero cuando la otra mesa canta «Amamos a Jesús. Sí, lo amamos. Amamos a Jesús, ¿y tú?» Y señalan a tu mesa para que tú y las chicas de tu mesa respondáis cantando, en lugar de levantarte y contestar: «¿Podéis callaros de una vez?», te acuerdas de que la virtud para practicar hoy es la abnegación. Sonríes, y desde lo más profundo de tus pulmones, te pones a cantar. Quizás haya una chica en tu grupo que lo esté pasando mal y no se sienta una «acampada feliz» pero, viéndote a ti y tu ejemplo, también trata de practicar la virtud.

El día puede llenarse de pequeños actos de abnegación. Comer lo que no me gusta; comer todo lo que tengo en mi plato; hacer mi tarea bien; ayudando a quien lo necesite; participando de todo sin quejarse... Aunque parezcan cosas pequeñas, a veces puede ser muy difícil realizarlas. Pero, ¡ten valor! porque Dios, viendo tu buena intención, te ayudará. Esto es lo que significa la santidad, la práctica de las virtudes, para que podamos ser más como Nuestro Señor. Cuando necesitemos un modelo de abnegación, podemos mirar por ejemplo a la Madre Teresa de Calcuta. Su servicio desinteresado fue un gran ejemplo para muchas personas en todo el mundo.

Recuerda que somos soldados en lucha por la santidad. La batalla está en marcha: Virtud vs. Vicio. ¿Quién ganará hoy? ¿La abnegación o el egoísmo? Depende de ti.

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