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Julissa (derecha)

Hna. Julissa Macías:  No perdía oportunidad de hacernos reír y levantar los ánimos a quien los tenía bajos. Todo esto con un toque profundo, pues estaba muy en contra de toda superficialidad.

La Hna. Julissa Macías era una joven del Hogar de la Madre cuando la Hna. Clare llegó a Playa Prieta (Ecuador) en octubre de 2014.  Tuvo una relación muy cercana con la Hna. Clare, viéndola todos los fines de semana y hasta todos los días en una época cuando iba al colegio para ayudar. En este artículo nos cuenta algunos de sus recuerdos. En próximos artículos publicaremos más.

Yo describiría a la Hna. Clare como una persona muy radical, entregándose totalmente a Dios en cada momento, —en cada cosa que hacía— y con un gran sentido del humor. No perdía oportunidad de hacernos reír y levantar los ánimos a quien los tenía bajos. Todo esto con un toque profundo, pues estaba muy en contra de toda superficialidad. Recuerdo que en varias ocasiones nos habló de cuánto tiempo perdemos en superficialidades, mirarnos a nosotros mismos, el que dirán. En los primeros meses que estuvo en Playa Prieta nos preguntaba: « ¿Ustedes han escuchado esa canción de Los Colegas de San Blas que se llama Vivir de paso? Tienen que escucharla, esa canción lo dice todo».  

Esto me hace recordar también que en unas convivencias en febrero de 2016, la Hna. Clare y yo nos compinchamos para tomar fotos a las chicas (eran convivencias de tres días). Desfiguramos con una aplicación todas las fotos y se las enseñamos a las chicas el último día. Disfrutamos mucho viendo sus caras. Me decía la Hna. Clare: «A ver si con esto se les quitan las ganas de estarse tomando fotos a cada rato… así ven lo feas que son»… «Si yo pudiese ver las fotos de sus celulares seguro que encontraría muchos “selfies”… todo yo, yo, yo… como si yo fuese el centro». Todas estas cosas las decía con mucho sentido del humor y sin herir a nadie. Es más, las chicas siempre estábamos dispuestas a escucharla reconociendo en sus palabras la verdad y el gran amor que nos tenía.

Hna. Clare con jóvenes

No se viene a mi cabeza virtud que no le pueda atribuir:

- La alegría, siempre estaba alegre.

- La humildad. Nunca la vi vanagloriarse de los dones que tenía; es más, siempre la vi poniéndolos al servicio de los demás.

- Sencillez, generosidad, olvido de sí. ¡No se guardaba nada, con qué paciencia se lanzaba una y otra vez al apostolado, con cuánto amor nos levantó de nuestras caídas, con cuánta fuerza nos hablaba de dejar la vida de pecado, cuántas veces nos animó a tener grandes ideales!

Yo podía ver que todo lo que decía, lo había hecho vida primero y por eso era fácil creerle, fácil estar con ella y fácil confiar en que aquello que decía podía hacerse realidad. Por tanto, era también una persona que transmitía esperanza. Sus palabras siempre tenían peso.

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Si tienes algún recuerdo o has recibido algún favor de la hna. Clare o de alguna de las 5 candidatas fallecidas en el terremoto de Ecuador, así como fotos o vídeos, te rogamos que nos lo mandes enviando un e-mail a: hermanaclare@hogardelamadre.org

Por favor, no olvides indicar de dónde eres, sobre quién es la historia que nos cuentas y cómo la conociste.