Menu

Guadalupe

Guadalupe Cedeño:  Era muy divertida. Su actitud y el modo en el que se tomaba las cosas hacían que el trabajo se volviera menos pesado. Nunca quería perder el tiempo.

Guadalupe Cedeño fue alumna de la Hna. Clare en Playa Prieta y es una joven del Hogar del Madre. Estaba en la casa en el momento del terremoto del 16 de abril de 2016. Comparte en este testimonio algunos de sus recuerdos de la Hna. Clare.

Conocí a la Hna. Clare cuando yo tenía diecisiete años y estudiaba en la Unidad Educativa Sagrada Familia de Playa Prieta (Manabí, Ecuador), donde las Siervas del Hogar de la Madre daban clases. En ese tiempo yo estaba en el último año del colegio y la Hna. Clare era mi profesora de inglés y de religión. Además, yo pertenezco al grupo juvenil Hogar de la Madre de la Juventud y, frecuentemente, hacíamos actividades con las hermanas y, en concreto, compartí mucho con la Hna. Clare. 

Veía a la hermana Clare con mucha frecuencia, por las mañanas en clases, y por las tardes iba a casa de las hermanas a estudiar o para ayudarles en lo que necesitasen. Mi trato con la hermana Clare fue muy cercano. Me encantaban sus clases. No siempre se centraba en enseñar solo la materia, sino que daba sus clases con ejemplos, ejemplos de vida, ya sea de santos, o de personas que ella había conocido, aunque a veces, hablaba desde su experiencia y de la misericordia que Dios tuvo con ella. A todos mis compañeros les asombraba y a muchos ayudó, incluida yo; nos animaba a ser mejores, para agradar, no a los demás, sino a Dios. 

H Clare y GuadalupeCuando iba por las tardes para ayudar a las hermanas, casi siempre me tocaba trabajar con la Hna. Clare. Era muy divertida. Su actitud y el modo en el que se tomaba las cosas hacían que el trabajo se volviera menos pesado. Nunca quería perder el tiempo. 

En aquel tiempo no había Misa en Playa Prieta y teníamos que ir a Misa a otro sitio. Yo iba todos los días a Misa con las hermanas y después de Misa, antes de volver a casa, junto con las demás chicas, hablaba un rato con la hermana Clare y el resto de hermanas; hablábamos de muchas cosas interesantes y que edificaban. 

Describiría a la Hna. Clare como una persona alegre, entregada, olvidada de sí misma para estar pendiente de los demás. Siempre animaba a todos. Confiaba mucho en los jóvenes, aun cuando ni ellos confiaban en sí mismos, y yo me incluyo en esta afirmación. Buscaba que todos nos acercáramos a Dios y, lo más importante, que siempre estuviéramos en gracia. Quería que amáramos a la Virgen y, sobre todo, que no la decepcionáramos buscando las cosas del mundo. 

Simplemente con verla, por su forma de ser, tan alegre y pendiente de los demás, destacaba sin que ella se diera cuenta. La admiraba simplemente porque su vida era un ejemplo. La podías ver con adultos, con niños y con jóvenes. Podías hablar de cualquier cosa con ella, porque sabías que no te juzgaba: te aconsejaba o, a veces, te regañaba, pero todo buscando el bien de tu alma.  

Pude ver el ejemplo de algunas virtudes en la hermana Clare, entre ellas la caridad, humildad y paciencia. Recuerdo que en el último campamento ella era una de las hermanas encargadas, y al final algunas chicas se enfermaron, incluso ella. Todas estábamos muertas, había sido un campamento agotador y lo único que queríamos era volver a casa. Poco después llegó el autobús y nos subimos. La hermana Clare se sentó a mi lado y me dijo que no se sentía bien, y le dolía mucho la cabeza. Al poco rato de decirme eso, se acercaron las niñas pequeñas del campamentos, se pusieron a su alrededor y haciendo mucho ruido decían: «Hermana Clare, hermanita Clare, cántenos una canción, cante con nosotras». Yo le dije a la hermana Clare: «Hermana, si quiere yo le digo a las niñas que usted no puede cantar ahora y que se vayan a sus asientos».  La hermana Clare me dijo: «No, me iré allá atrás con ellas». Y la hermana Clare se levantó y paso todo el camino de regreso cantando y hablando con las niñas. 

H Clare y GuadalupePuedo decir que en el tiempo que compartí con la Hna. Clare no vi ninguna falta por su parte. Siempre obedecía a la primera y hacía todo el trabajo que la superiora le mandaba hacer, aun cuando sufría constantemente de migrañas. Es que ni daba a notar que la tenía. Siempre apoyaba a sus hermanas de comunidad en lo que fuera. Tenía muchos dones, pero los ponía totalmente al servicio de los demás. 

Cuando una persona está a unida a Dios, lo expresa a través de las acciones que hace, y la Hna. Clare vivía en profunda unión con Dios. Todo lo hacía para mayor gloria de Dios. Recuerdo que cantaba hasta desgastarse la voz y siempre decía que cantaba para el Señor. Te animaba a rezar y quería hacer entender a todos los jóvenes de su alrededor que solo Dios era el sentido de nuestra vida y que, sin Él, nada se podía hacer. Recuerdo que, por las mañanas, antes de entrar a clase, las hermanas abrían el Sagrario y nos daban unos pequeños puntos de meditación. Cuando a la Hna. Clare le tocaba dar los puntos, se notaba que, cuando hablaba del Señor, lo hacía con un gran amor, y te trasmitía ese amor, te hacía caer en la cuenta cuán importante es Dios y que Él es el único que puede llenar tu vida. Esta experiencia no solo la viví yo, sino también mis otros compañeros de clase. 

Buscar

Newsletter mensual

Elegir idioma

  1. Valeria
  2. María Augusta
  3. Jazmina
  4. Mayra
  5. Catalina




«¿Qué más puedo hacer
por ti, Señor?»

instantanea valeria
 




«Sí, por la Virgen
hago lo que sea»

instantanea m augusta
 




«Yo sé que la Virgen
me quiere mucho»

instantaneas jazmina
 




«Dejé mis miedos y
me decidí por lo mejor»

instantanea mayra
 



«Voy a cambiar,
voy a dejar
esta vida que llevo»

instantanea catalina
 

Escríbenos

Si tienes algún recuerdo o has recibido algún favor de la hna. Clare o de alguna de las 5 candidatas fallecidas en el terremoto de Ecuador, así como fotos o vídeos, te rogamos que nos lo mandes enviando un e-mail a: hermanaclare@hogardelamadre.org

Por favor, no olvides indicar de dónde eres, sobre quién es la historia que nos cuentas y cómo la conociste.