Menu

Hna. Zdenka Mª Turková, República Checa:

hna zdenka Tampoco medía su entrega: se daba entera, sin cálculos. Cuando le dijo sí al Señor se lo dijo para siempre y no a medias tintas.

La Hna. Zdenka Mª es de la Republica Checa y es Sierva del Hogar de la Madre. Coincidió con la Hna. Clare en varias ocasiones durante los últimos 10 años.

La Hna. Zdenka y la Hna. Clare con niños del colegio

La Hna. Zdenka y la Hna. Clare con niños del colegio

Conviví con la Hna. Clare unos meses en el noviciado (curso 2005/2006) y también durante un año en la comunidad de Jacksonville, EEUU(curso 2009/2010).  

¿Cuál es lo que recuerdo de ella? Era muy alegre, graciosa, siempre dispuesta a gastar alguna broma, a imitar a alguien en plan bien, a hacernos reír, a hablar, a escuchar. Me resultaba fácil convivir con ella. Aunque tenía mucho genio aprendió a controlarlo. No se empeñaba en tonterías, en pequeñas cosas como “es que llevo razón”. Solo insistía en las cosas más importantes. Era noble, sincera, y amaba mucho. Nunca dudé de su amor hacia nosotras, las demás hermanas. Es gracioso, porque no te lo demostraba claramente, no era ñoña, pero sí tenía detalles de amor fraterno con nosotras, pero sin darle ninguna importancia, como si no lo hubiera hecho a posta. Por ejemplo, recuerdo que una vez llegamos a Misa a la parroquia. Yo me puse en un banco y las otras tres hermanas se pusieron en un banco delante de mí, así  que me quedé “sola”. Unos minutos después, la Hna. Clare se levantó y se puso a mi lado. Ninguna dijimos nada, pero en el corazón se lo agradecí, porque me pareció que intentó ponerse en mi lugar y me quiso ayudar. Pero lo hizo de tal manera como si fuese lo más natural del mundo. Y así con muchas cosas.

Para mí el año en Jacksonville fue un año difícil por diferentes razones, pero la Hna. Clare me ayudó mucho, sobre todo el ver como vivía y se entregaba ella me ayudó mucho. Muchas veces estaba pendiente de mí, de traducirme si me veía perdida y otros detalles.

Hermanas de Jacksonville con el PadreHabía una cosa que me “molestaba” (entre comillas, claro) en ella. Era cuando tenía que acompañarla a algún sitio. Por ejemplo, cruzar el colegio donde dábamos clases, en lugar de llevarnos diez minutos, nos podía llevar media hora como mínimo, porque ella se paraba con los niños, las chicas, los profesores... Yo quería llegar a casa pronto para ponerme a trabajar y me parecía que estábamos perdiendo el tiempo. Pero mirando ahora hacia atrás, me doy cuenta de que - simplemente – ella tenía un corazón mucho más grande que el mío y se entregaba a todos los que se encontraba: les escuchaba, les dirigía alguna palabra…

Era muy querida por todos, especialmente por los niños a los que daba clases, pero también por los profesores. Algunos la habían dicho que era la “luz del colegio”. Ella sólo se reía, no le daba importancia.

Sufría con frecuencia dolores de cabeza y creo que la sentaba mal pan a solas. Cuando se ponía enferma, nunca quería acostarse ni descansar, no le daba importancia a lo que le pasaba. Me daba la impresión que tenía mucho aguante para el dolor. Recuerdo dos historias respecto de eso. Una fue durante el Miércoles de Ceniza en Jacksonville. El ayuno la hizo encontrarse muy mal. Pero, aún así, estuvo hablando con una joven de la que era guía espiritual. En medio de la conversación ya no pudo más, y tuvo que devolver. Nos lo contaba partida de la risa, describiendo la cara de susto de la chica, sin darle ninguna importancia a su malestar. La otra anécdota pasó durante la fundación en Macael (Almería). La Hna. Clare estuvo allí ese día, pero mientras estábamos celebramos la Misa de bienvenida a las hermanas se puso mal con una migraña. Estuvo aguantando mucho tiempo, pero al final la Madre Ana la mandó a casa a descansar. Cuando llegamos a casa las demás, como media hora más tarde o quizás algo después, la encontramos delante de la casa hablando con la gente que la había parado preguntándole cosas. Allí estaba, olvidada de sí misma.

Tenía muchos dones – musicales, teatrales y de gracia en general - pero los daba completamente al servicio de la comunidad y del apostolado. Cuando la pedíamos algo lo hacía, sin hacerse rogar demasiado, aunque a veces la costaba.

La recuerdo obediente, dócil, emprendedora. Siempre con ánimos a hacer lo que hiciera falta. Cuando organizó la peregrinación a Irlanda sufrió bastante para animar a las chicas, para encontrar alojamiento, para organizarlo todo… Pero no se cansó ni se dejó vencer. Al contrario, perseveró y al final - con la gracia de Dios - lo consiguió. Compartía nuestras alegrías y dolores. A mí siempre me animaba a que hiciera una peregrinación a la República Checa, de donde soy.

El Padre con Hna. Zdenka, Hna. Clare, SuzySe reía con muchas ganas y a pleno pulmón. Yo no podía estar a su lado cuando la daba la risa, sin dejarme contagiar yo también. Juntas éramos “peligrosas”, porque nos daba la risa con facilidad. La encantaban las historias de mis fallos con el inglés, de las equivocaciones que cometía cuando tenía que dar clases en inglés o hablar con la gente. Verla a ella que disfrutaba y se reía tanto con mis anécdotas, me ayudaba a mí a superar más fácilmente estas pequeñas humillaciones y tomármelas más a broma. Se notaba que no se reía en plan mal, sino que realmente le hacía mucha gracia.

Sabía decir las verdades sin respetos humanos, mirando solo el bien sobrenatural de la persona. Especialmente con las chicas era muy clara. Pero como se lo decía de todo corazón, lo solían coger bien. Percibían que las quería y lo decía por su bien.

Se inventó, creo que era con la Hna. Sasha, que las hermanas y las chicas éramos una “tribu india”. De hecho cantábamos con las chicas la canción: “We are one tribe”, insistiendo en que teníamos que estar unidas y ayudarnos. Nos daba nombres “indios”. Tenía un don para penetrar la personalidad de la chica o de la hermana, pero todo con gracia. Había nombres como “pomelo gracioso”, “manso pichón”, “albaricoque sonriente”, “mono de porcelana”, “ardilla feroz”… Nos encantaban porque realmente parecía que nos caracterizaban de alguna manera. Era muy creativa en este campo. Cuando llegaba alguien nuevo a “nuestra tribu”, fuera hermana o chica, no tardaba (si esta persona quería) en asignarle un nombre indio.

¡Era genial! Tengo un recuerdo muy bonito de ella. De alguien que está ahí siempre que la necesitas, pero sin salirse de su sitio, sin entorpecer tu relación con Dios y con la Virgen, al contrario, ayudándote a centrarte en ellos. La mayoría de la gente que la conoció, aunque fuera solo por una conversación, se acuerda de ella. Dejaba huella. Te acordabas si habías hablado con la Hna. Clare. Pero no porque ella hubiera querido hacerse notar, sino porque llamaba la atención por su gracia y creo que también por su claridad. Hizo honor a su nombre. Siempre me admiró su sinceridad a la hora de hablar de su vida pasada. Como yo también he tenido una conversión, sé que no es fácil hablar de las cosas que uno ha hecho mal, dónde ha metido la pata... Pero ella hablaba con mucha humildad y creo que con afán de que se viera lo que Dios había hecho en ella, las gracias que la dio, el amor que la tenía a ella y – por lo tanto - a todos nosotros.

Tampoco medía su entrega: se daba entera, sin cálculos. Cuando le dijo sí al Señor se lo dijo para siempre y no a medias tintas. Doy gracias a Dios que ha permitido que fuera, y siga siendo, mi hermana.

 

 

Buscar

Newsletter mensual

Elegir idioma

  1. Valeria
  2. María Augusta
  3. Jazmina
  4. Mayra
  5. Catalina




«¿Qué más puedo hacer
por ti, Señor?»

instantanea valeria
 




«Sí, por la Virgen
hago lo que sea»

instantanea m augusta
 




«Yo sé que la Virgen
me quiere mucho»

instantaneas jazmina
 




«Dejé mis miedos y
me decidí por lo mejor»

instantanea mayra
 



«Voy a cambiar,
voy a dejar
esta vida que llevo»

instantanea catalina
 

Escríbenos

Si tienes algún recuerdo o has recibido algún favor de la hna. Clare o de alguna de las 5 candidatas fallecidas en el terremoto de Ecuador, así como fotos o vídeos, te rogamos que nos lo mandes enviando un e-mail a: hermanaclare@hogardelamadre.org

Por favor, no olvides indicar de dónde eres, sobre quién es la historia que nos cuentas y cómo la conociste.