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Hna. Mary Rose Gallaher, EEUU:

hnamaryrosecirMe decía: “Eso es lo que necesitamos todas, vernos no importantes, darnos cuenta que no somos nada, y así poner a Dios en el centro de nuestras vidas”.

La Hna. Mary Rose es de California (EEUU) y entró en las Siervas el 23 de mayo de 2010. Actualmente está en la comunidad de Alcalá de Guadaíra, Sevilla (España).

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La Hna. Mary Rose (Izquierda) en el Encuentro de Semana Santa de 2010

Yo conocí a la Hna. Clare durante el Encuentro de Semana Santa que el Hogar de la Madre organizó en 2010 en Florida. La primera cosa que me dijo la Hna. Clare - y lo dijo con mucho entusiasmo – fue: “¡Te invito a mi boda! ¿Te vienes?” Al principio esta propuesta me pareció extraña, hasta que descubrí que lo que pasaba era que a la Hna. Clare le tocaba hacer los votos perpetuos ese año de 2010, el 8 de septiembre.

A medida que pasaban los días en esa Semana Santa, observé que a todo el mundo le decía lo mismo: “Te invito a mi boda el 8 de septiembre. ¿Quieres venir?”. Ser testigo del enorme entusiasmo y de su simpática manera de expresar sus ganas de entregarse al Señor, ha sido siempre para mí un motivo de crecimiento en el deseo de entregarle al Señor mi vida.

En ese momento, la primavera de 2010, yo estaba estudiando en la Universidad de Ave María, y había sentido la llamada de Dios a ser Sierva del Hogar de la Madre. Este hecho que cuento, no solo me impactó en ese momento sino que, durante los seis años que llevo de Sierva, lo he recordado muchas veces pensando en el propio “día de mi boda”, con el deseo de vivirlo con el mismo entusiasmo con que lo vivió la Hna. Clare. Desde entonces, cuando hablo a la gente de mis votos perpetuos, siempre les digo: “Si Dios quiere, mi boda será tal fecha. Te invito, ¿quieres venir?” Siempre recordando la primera vez que lo escuché de boca de la Hna. Clare.

Hna. Clare, ¡ayúdanos a nosotras, tus hermanas Siervas, a entregarnos al Señor con el mismo entusiasmo y generosidad de que tú lo hiciste!

Desde ese año 2010 en que conocí a la Hna. Clare, he compartido muchos momentos con ella: momentos muy alegres y momentos más difíciles. Tengo que decir que no la he visto nunca sin una sonrisa, sin escuchar su alegre risa, sin una broma perfecta en el momento adecuado.

La veía siempre pendiente de las necesidades de los demás. Preocupada en hacer que todos lo pasáramos bien siempre pero, a la vez, no tenía miedo cuando convenía, en ponerse seria y decir las cosas como tenían que ser.

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La Hna. Clare en el campamento de íngles de 2012

Me viene a la memoria el verano de 2012. Estábamos preparando en Gavilanes (Ávila) el primer campamento de inmersión en el inglés que organizó el Hogar de la Madre en España. La Hna. Clare y algunas candidatas entre las que me encontraba yo, caímos enfermas con un virus horrible. Recuerdo que estábamos tiradas en unos colchones en el rincón más fresquito de la casa. Aún allí la Hna. Clare estaba con bromas.

Otro momento que recuerdo fue en 2012, justo antes de que ella se fuera a Ecuador. Yo acababa de entrar en el noviciado y le pregunté en una sobremesa qué era lo que ella le diría a una novicia para ayudarla vivir bien el noviciado, aprovechándolo a tope. Ella me dijo que lo mejor del noviciado es que haces muchos trabajos humildes, trabajos que a lo mejor no tienen ninguna importancia. Me decía: “Eso es lo que necesitamos todas, vernos no importantes, darnos cuenta que no somos nada, y así poner a Dios en el centro de nuestras vidas”. Me ayudó mucho.

Recuerdo también una anécdota graciosa. La aventura de “El Kleenex sucio”. Reconozco que es una anécdota un tanto tonta, pero muestra un poco la personalidad genial y el talento magnífico de la Hna. Clare para hacernos reír en cualquier situación en que nos encontráramos.

Un verano (no sé si era el 2010 o el 2011) había muchas chicas y candidatas de habla inglesa pasando el verano en Barcenilla, una de nuestras casas en Santander. La Hna. Clare estaba allí. Un día, estábamos las chicas trabajando o haciendo algún tipo de actividad fuera de la casa, cuando de pronto, la Hna. Clare tocó la campana, haciendo que todas las chicas nos reuniéramos alrededor suyo. Una vez allí, la Hna. Clare, con cara seria, nos dice: “Estoy muy sorprendida, muy triste por lo que he encontrado en una de las habitaciones. Es que, de verdad, yo pensaba que erais mejores que eso, pensaba que podía esperar más de vosotras. No me lo puedo creer, chicas…” Y siguió así un buen rato, con un rollo impresionante.

Yo no sé qué se estaban imaginando las demás, pero yo llegué a pensar que había encontrado droga en alguna de las habitaciones. La Hna. Clare seguía y seguía: “No sé qué vamos a hacer. Esto es muy serio, chicas. Más aun considerando que la mayoría sois candidatas… Tendremos que hablar con el P. Rafael para ver que dice él”. Y de pronto, todavía muy seria y levantando la voz, dice: “No está permitido guardar esto debajo de la cama”. Con un gesto rápido, sacó de su bolsillo un kleenex sucio que alguna de nosotras había abandonado en una habitación. Al hacerlo estalló en una gran carcajada. También nosotras nos reímos mucho. Había conseguido meternos en el drama del “kleenex sucio”. El objetivo de reunirnos allí había sido concienciarnos de lo sucias que estaban las habitaciones. Realmente había muchos kleenex sucios debajo de las camas. Claro, no podíamos tenerlo así, teníamos que ser limpias y ordenadas… Así que nos marchamos a limpiar cada una su cuarto, partidas de la risa, compartiendo lo que habíamos pensado cada una mientras la Hna. Clare hablaba. Estuvimos un buen rato riéndonos a costa de la broma del kleenex sucio.

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