Menu
Miércoles, 19 Junio 2019 21:00

La Hna. Clare y los cristianos perseguidos

 Karolina

Karolina Vera:  La Hna. Clare estaba viviendo como una verdadera cristiana, muriendo a sus gustos y apetencias. Me dijo que teníamos una gran responsabilidad de rezar por nuestros hermanos los cristianos perseguidos.

Karolina Vera, joven del Hogar de la Madre de la Juventud de Ecuador, nos envía estos recuerdos sobre el amor de la Hna. Clare por los cristianos perseguidos. Karolina no duda en afirmar que la Hna. Clare vivía —allí en Ecuador, donde el Señor la quería— con las mismas disposiciones de entrega y confianza en el Señor que los cristianos perseguidos en Medio Oriente.

Recuerdo aquella vez que un grupo de chicas estábamos en el salón de actos del colegio «Sagrada Familia» en Playa Prieta (Ecuador) junto con las hermanas. Estaba la Hna. Clare y estaban las cinco candidatas fallecidas con ella en el terremoto del 16 de abril del 2016. Una hermana nos mostró un vídeo sobre los cristianos perseguidos. En ese programa hablaba la Hna. Guadalupe, religiosa del Instituto del Verbo Encarnado y misionera en Medio Oriente durante casi 20 años, sobre todo lo que vivió junto a los cristianos perseguidos en Alepo. 

Al terminar el vídeo, todas estábamos profundamente impactadas por el testimonio de esta mujer, pero sobre todo por la valentía y el amor de los cristianos perseguidos. Recuerdo especialmente que a la Hna. Clare le tocó muchísimo este tema. Sentía una profunda admiración por nuestros hermanos perseguidos en Siria, sobre todo por aquellos que daban la vida por el Señor. 

Al final del video salía una canción llamada «Soy nazareno», de Maxi Larghi, y varias fotos de Medio Oriente de los cristianos. La letra de la canción es la siguiente: Soy nazareno

Las arenas del desierto se han mojado 
con la sangre y las lágrimas de Dios.
En su marcha, las tinieblas van tiñendo 
las banderas con el negro del terror.

Caí en Irak y caí en Siria,
pero ahora estoy de pie.
Aunque me tiemblan las rodillas,
yo camino por mi credo y me apuntala aquí la fe.

Soy nazareno, nazareno.
Llevo un anuncio en mi voz que habla de resurrección,
y cuando muero, no muero,
porque fui marcado con la letra «nun» en mi alma por Dios.

Oigo susurrar mi rezo, 
bajo el ruido kaláshnikov en las calles de Mosul.
Mientras cargo con el peso de mis alas 
que extendidas han formado en mí una cruz.

Y entre resacas, occidente, come al caníbal del rencor.
Y, aunque hasta el sol parezca ausente, 
veo pie sobre serpiente, veo el triunfo del Amor.

Soy nazareno, nazareno.
Llevo un anuncio en mi voz que habla de resurrección,
y cuando muero, no muero,
porque fui marcado con la letra «nun» en mi alma por Dios.

Podrás llevarte mi cabeza. Podrás quemarme las iglesias.
Podrás echarme de la tierra que me vio nacer, pero mi alma es de Dios.
Podrán tus armas convencerte de que has logrado someterme,
pero el espíritu me sopla hacia la libertad. No hay cadenas para la verdad.
Frente a los clavos de tu ira, quiero ofrecer mi otra mejilla.
Amar la mano que martilla y con mi cuello acariciar el filo de tu daga.

Padre perdónalos, porque no saben lo que hacen.
Hijo perdónanos, porque no hacemos lo que hiciste.

Soy nazareno, nazareno.
Llevo un anuncio en mi voz que habla de resurrección,
y cuando muero, no muero,
porque fui marcado con la letra «nun» en mi alma por Dios.

Soy nazareno y cuando muero no muero.

Después de escuchar aquella canción, la Hna. Clare nos dijo que no era ninguna broma ni era cualquier canción. Nos dijo que era algo muy serio lo que decía la letra de la canción y que no teníamos que cantarla por cantar. Nos dijo que, si no estábamos dispuestas a morir a nosotras mismas y a luchar seriamente por vivir como verdaderas cristianas, que mejor no la cantásemos.

Semanas después de aquel suceso, la hermana vino un día y nos dijo que iba a sacar las notas para poder tocar y cantar aquella canción. Cuando nos dijo esto, mi interpretación interior fue que la Hna. Clare estaba viviendo como una verdadera cristiana, muriendo a sus gustos y apetencias y que, por eso, se atrevía a buscar las notas y la letra de aquella canción para cantarla. 

Una vez, la Hna. Clare me dijo que teníamos una gran responsabilidad de rezar por nuestros hermanos los cristianos perseguidos, porque ellos necesitan de nuestras oraciones para ser fuertes y fieles hasta la muerte. Así que, desde aquel día, rezo por ellos.

Una semana antes de morir la hermana Clare me escribió una carta. En la parte de arriba dibujó la letra «nun» (símbolo de los cristianos). Y debajo de  la letra «nun», entre símbolos musicales, escribió: «Soy nazareeeno».

PD: Adjunté la carta completa que la hermana Clare me dió y también adjunté la misma carta pero poniendo solo la parte que explico al final del relato.

Buscar

Redes sociales

Newsletter semanal

Elegir idioma

Escríbenos

Si tienes algún recuerdo o has recibido algún favor de la hna. Clare o de alguna de las 5 candidatas fallecidas en el terremoto de Ecuador, así como fotos o vídeos, te rogamos que nos lo mandes enviando un e-mail a: hermanaclare@hogardelamadre.org

Por favor, no olvides indicar de dónde eres, sobre quién es la historia que nos cuentas y cómo la conociste.

Las cookies facilitan la prestación de nuestros servicios. Al utilizar nuestros servicios, usted acepta que utilizamos cookies.
De acuerdo