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Lunes, 21 Noviembre 2016 17:43

Gloria a Dios en las alturas

laura stinnet largo

Laura Stinnet (EEUU): Su alegría era contagiosa y su capacidad de hacer sonreír a la gente era un don que le había dado el Señor, y que ella usó para llevar a las almas a Cristo.

laura stinnet circularLaura Stinnet es de EEUU y compartió muchas cosas con la Hna. Clare. El día de su boda, apenas dos meses después de la muerte de la hermana, recordando una simpática anécdota vivida tiempo atrás con la Hna. Clare, encontró la clave para afrontar de la manera correcta su matrimonio: dando gloria a Dios con su vida.

 

Hermana Clare y LauraPara los que no habéis tenido la oportunidad de conocer a la Hna. Clare, puedo deciros que era ciertamente una persona muy bromista. Para los que sí habéis conocido a la Hna. Clare, seguro que tenéis muchos recuerdos de las muchas veces que ella os hizo reír. Era capaz de hacer reír a cualquiera nada más conocerle. Su alegría era contagiosa y su capacidad de hacer sonreír a la gente era un don que le había dado el Señor, y que ella usó para llevar a las almas a Cristo.

Yo conocí a la Hna. Clare diez años antes de su muerte. Podría compartir con vosotros una cantidad enorme de historias graciosas y de historias que mostraran su amor por Cristo. Pero hay una historia en particular que me gustaría compartir. Era el 2 de julio de 2010. Mi madre y yo estábamos hablando con la Hna. Clare justo después de una ceremonia de primera profesión y renovación de votos temporales de las Siervas del Hogar de la Madre. Después de la ceremonia, la Hna. Clare estuvo hablando con mi madre y conmigo, explicándonos que el 8 de septiembre de ese mismo año, ella haría sus votos perpetuos.
La hermana nos invitó a asistir a su “boda”, el día en que se casaría con su amado Jesucristo. No mucho después empezaron las bromas. Mi madre, en plan de broma, preguntó a la Hna. Clare si ella podría ser una de las damas de honor. La Hna. Clare le dijo que por supuesto. Mi madre siguió preguntando a la Hna. Clare: “¿Qué debo llevar si soy tu dama?” La Hna. Clare le dijo que podía llevar una bufanda hecha de plumas rosas. Mi madre le preguntó si podía llevar también una diadema. La Hna. Clare respondió: “¡Claro que sí! Una diadema que tenga luces que se enciendan y se apaguen y que diga: Gloria a Dios en las alturas”. Estábamos tronchadas de la risa imaginando esa escena en la ceremonia de votos perpetuos de la Hna. Clare.

Era gracioso pensar en damas de honor, bufandas hechas de plumas rosas y una diadema que se enciende para una ceremonia en la que la Hna. Clare haría sus votos perpetuos, pero esta anécdota siempre me ha hecho reflexionar sobre la persona que era la Hna. Clare. Estaba desbordando de alegría de poder profesar sus votos a Dios, para ser solo, siempre y totalmente suya. No podía evitar ir por ahí invitando a la gente para que pudieran compartir su alegría ese día. Ella sabía seguirle las bromas a mi madre, pero incluso sus bromas tenían una única finalidad: ¡Dar gloria a Dios! La Hna. Clare nunca se dejó llevar por las cosas materiales. Dedicó su vida a dar gloria a Dios.  Esta era su única preocupación y la única cosa por la que luchó cada día de su vida.

Peregrinación a IrlandaMe casé hace poco, el 4 de junio de 2016, el día de la Fiesta del Corazón Inmaculado de María. La Hna. Clare estuvo muy presente. En oración, le pedí a la Hna. Clare que fuese mi dama de honor “especial”, intercediendo por mí en el Cielo. Aquel día, mientras caminaba por el pasillo de la Iglesia al encuentro de mi prometido, repetía una y otra vez en mi interior sus palabras: “Gloria a Dios en las alturas”. ¿No es ese el objetivo de toda vocación? Cada persona, ya sea que está llamada a la vida religiosa o al matrimonio, siempre debe luchar por vivir de esta manera. Nuestras vidas son tan cortas y nuestro tiempo, aquí en la tierra, pasará tan rápido. Debemos preguntarnos cada día: "¿Estoy dando gloria a Dios?" En la Misa de nuestra boda, rezamos por la Hna. Clare en las preces, para que ella pudiera disfrutar de la felicidad perfecta y de la plenitud total en la vida eterna. Yo sé que ella estaba presente en mi boda en espíritu, rezando por nosotros.

La Hna. Clare era una persona asombrosa y era una verdadera hermana para mí. La echo muchísimo de menos, pero sé que ahora ella está gozando de la presencia de Dios. Y yo sé que si ella estuviera aquí ahora, nos diría una cosa: “¡Dad gloria a Dios con vuestras vidas!” Que sepamos vivir como ella vivió, dando gloria a Dios en todo lo que hacemos.

Laura Stinnet (Laura Vorholt)

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