Jueves, 15 Junio 2017 12:49

Contra la envidia, caridad

campacaridad

Empieza la batalla… Empieza ahora mismo. ¿Quién ganará? ¿La caridad o la envidia?

Otro tema redactado por la Hna. Clare, en el año 2008, con el que tener más tarde una reunión de formación durante el campamento de chicas de ese verano. Esta vez, sobre la virtud de la caridad, en contraposición a su vicio contrario: la envidia. Como señalamos al publicar el primer tema, conviene recordar que la Hna. Clare nunca pensó en ver publicados estos apuntes. Era un texto para ella misma, un apoyo para reflexionar con las chicas… Esta era la forma en la que la Hna. Clare hablaba a niños y jóvenes: con ejemplos concretísimos, poniéndose en su mentalidad y en su realidad, lanzándoles a empezar ya mismo a crecer humana y espiritualmente. Espero que todos leamos con aprovechamiento esta reflexión sobre la caridad, virtud en la que tanto destacó la Hna. Clare, y de la que tanto tenemos que aprender.

La caridad sobrenatural es una virtud por la que una persona ama a Dios sobre todas las cosas, y a los demás por amor a Él. La envidia destruye totalmente esta virtud. ¿Qué es la envidia? Es la tristeza o el descontento al ver la excelencia, buena fortuna o éxito de otra persona. En otras palabras, cuando te sientes decaído porque otra persona ha hecho algo bien y tú no. ¿Te va sonando eso?

¿Cómo puedo yo practicar la virtud de la caridad en un Campamento del Hogar?

Imagínate que hay una chica en tu grupo en el campamento con la que no te llevas bien. Si durante la comida te tienes que sentar a su lado, la ignoras totalmente, y empiezas una conversación con tus «amiguitas», con las chicas con las que sí te gusta estar. Mientras estás allí, sentada a la mesa, te acuerdas de que la virtud a practicar hoy es la virtud de la caridad, y haces un esfuerzo por hablar con esa persona que no te cae bien. Puedes preguntarla si a ella le gusta las albóndigas en salsa, si tiene una pez como mascota, o si quiere hacer un pulso contigo.

Imagínate que durante la oración estás distrayéndote un montón. En vez de intentar pensar en Jesús o hablar con Él, pasas los quince minutos en la capilla mirando a la mosca que acaba de entrar. La miras mientras vuela de la camiseta de una chica a otra. Antes de que te des cuenta, la oración se acaba y tú no le has dicho nada a Dios: el Dios que estaba allí, mirándote y esperando a que le dijeras algo para hablar contigo. Si la caridad es la virtud por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas, entonces tienes que demostrarle que le quieres haciendo un doble esfuerzo durante la oración para hablar con Él de verdad. Si ves que hay otras chicas rezando de verdad en la capilla, no las envidies. Pide que Dios que te dé a ti esa gracia también.

Al final del día, cuando las hermanas dan los puntos positivos y negativos en función del comportamiento de los equipos, ves que algunos equipos tienen más puntos que el tuyo. Cuando llega el momento de darles un aplauso, tú y los otros miembros de tu equipo os miráis con caras largas y os quedáis allí con los brazos cruzados. ¿Por qué estás tan triste? ¿Has caído quizás en el vicio de la envidia? Ves que otros equipos lo están haciendo mejor que el tuyo y no te gusta nada. Recuerda que la caridad no es envidiosa, sino que se alegra en el bien de los demás.

Escucha lo que dice san Pablo sobre la caridad (el amor): «El amor es paciente, es servicial. El amor no tiene envidia, no es presumido ni orgulloso, no es grosero ni egoísta. El amor no se irrita, no toma en cuenta el mal. El amor no se alegra de la injusticia, se alegra de la verdad. Todo lo excusa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo tolera».

Empieza la batalla… Empieza ahora mismo. ¿Quién ganará? ¿La caridad o la envidia?

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