Martes, 18 Abril 2017 21:00

Sentí que eras mi hermana

La hna. Clare en Puyo

Cynthia Bassi (Uruguay)Nos faltaba lo principal, nos faltaba el vino, nos faltaba ¡GASTAR LA VIDA POR CRISTO! ¡A lo que hemos sido llamados desde siempre!

cynthiabassi circularPocos días antes de embarcarse rumbo a Ecuador como la primera familia misionera del Hogar de la Madre, Cynthia Bassi ha escrito este emocionante relato de lo que la Hna. Clare ha supuesto en su vida y en la vida de toda su familia. Cynthia, su esposo Esteban y su hija Chiara, conocieron el Hogar de la Madre en junio de 2016. Primero descubrieron Catholic Stuff, poco después conocieron sobre la vida y la muerte de la Hna. Clare. Conocían ya los programas de Teo, de HM Televisión. Todos esos proyectos pertenecían al Hogar de la Madre. Cynthia experimentó fuertemente a la Hna. Clare como hermana, y de la mano de esta hermana en el Señor, descubrió su vocación en la Iglesia: la especial llamada a toda su familia para “dejarlo todo atrás” y entregarle todo al Señor en el Hogar de la Madre.

Queridos Cynthia, Esteban y Chiara, gracias por vuestro ejemplo de generosa entrega a Cristo. Sabéis que contáis con nuestra oración y con nuestro cariño. Que el Señor y nuestra Madre del Cielo os bendigan y guarden en cada paso de esta “nueva vida” que emprendéis por Ellos.

¡¡Mi dulce Hermana Clare!! ¡¡Un instrumento muy bien afinado de María!! ¡¡El puente de Dios para encontrar nuestra Casa!! Mi querida Hna. Clare, cuando me propuse dar testimonio de lo que ha sido para mí tu ayuda e intercesión, se me ocurrió, que lo mejor sería escribirte una carta a ti, porque ya sé que desde el cielo me podes escuchar, porque estás más viva y feliz que nunca, y además ya lo he comprobado varias veces.

Si bien mi querida hermana no caminamos juntas físicamente en la tierra, ahora tú desde el cielo y yo aún aquí en el destierro, caminamos juntas en este último trayecto que me queda, para luego agradecerte personalmente en la patria celestial el haberme ayudado a encontrar mi Casa. Desde hace un tiempo eres una persona muy importante en mi vida y en la de mi familia, y por esto te quiero dar las gracias, dando este testimonio de la Acción de Dios en mi vida y en la de mi familia por tu ayuda e intercesión.

Como no sé cómo fluye la información en el cielo, cómo es el sistema de comunicación que manejan, jajaja… paso a presentarme un poco para que me conozcas más y entiendas por qué un día de agosto del 2016, elevé una oración hacia ti pidiéndote ayuda. Somos una familia católica que vivíamos en Leipzig (Alemania). Desde agosto de 2016 somos Laicos del Hogar de la Madre, y el 20 de abril del presente año 2017 nos vamos a tu amado Ecuador como familia misionera.

cynthiabassi 1Una breve reseña histórica: aunque católicos “practicantes”, - término que utilizo muy a mi pesar, solo con el fin de dar a entender que éramos católicos viviendo los sacramentos-, (la única forma de ser católico que existe), experimentábamos que por haber caído en la rutina, el activismo, aún incluso luego de haber vivido una vida en la cual la presencia y el amor providente de Dios habían estado siempre con nosotros, teníamos practicante nuestros talentos escondidos en un cajón, y nuestra lámpara -aunque iluminaba un poco- no todo lo que Dios quisiera en relación a lo que nos había amado, porque “a quien se le dio mucho, se le reclamará mucho; y a quién se confió mucho, se le pedirá más” (Lc. 12, 8b). Con mucho dolor, un día sentados en el sofá de nuestra casa, me di cuenta de mi finitud, de que si me llamara el Señor ese día, en relación a todo el amor, la formación y la gracia que Él me había dado, no llevaría nada en mis manos, prácticamente vacías, que en los últimos tres años me había dedicado a ganar el mundo y lo estaba perdiendo a Él. ¡Qué locura! ¡Qué necedad! ¡Qué poco valían los logros humanos que había conquistado, vanidad de vanidades!

Le transmití esta inquietud existencial a mi esposo Esteban, y ambos experimentábamos este vacío del sinsentido cuando buscamos llenar la vida con lo que no es vida, y solo vamos a Misa para poder tildar una tarea más de una fe vivida con una mentalidad moralista pero carente de sentido evangélico. Aclaro, no quiere decir esto que viviéramos siempre mal o que no tuviéramos alegrías y alguna que otra obra de misericordia, en medio de todo esto, pero nos faltaba lo principal, nos faltaba el vino, nos faltaba ¡GASTAR LA VIDA POR CRISTO! ¡A lo que hemos sido llamados desde siempre!

Ambos concluimos que: ¿no sabíamos cómo podíamos encontrar nuevamente el camino a casa? Y ¿dónde dentro de nuestra amada Iglesia Católica Dios nos llamaba a servir? Habíamos sido nutridos de muchos lugares de la Iglesia maravillosos, pero en ninguno habíamos experimentado esa pertenencia tan necesaria para la misión, esa identificación plena con una comunidad y siempre lo habíamos anhelado pero no encontrábamos el lugar en el cual nos identificáramos plenamente con la espiritualidad. Entonces, recordamos quién estuvo siempre en nuestras vidas, a quién habíamos consagrado nuestro matrimonio, decidimos volver al principio de nuestra unión, decidimos volver a la Madre, volver a la Virgen María, la que siempre nos había guiado y la que sabe pedirle a Jesús cuando en el matrimonio falta el vino para que Él transformase nuestra agua en vino nuevo.

Bueno, así comenzó el camino para encontrar nuestra casa, después de buscar por las advocaciones más populares de la Virgen, Lourdes, Fátima, Medjugorje, caímos en la cuenta de que en Alemania estaba Schönstatt y decidimos renovar nuestra consagración a María haciendo la Alianza de Amor con María, hicimos la preparación y, para Gloria de Dios y bien de nuestra alma, el 11 de febrero de 2016, hicimos la Alianza de Amor con María en el Santuario de Schönstatt ,en Vallendar (Alemania) y todo comenzó a cambiar. La Madre comenzó a ordenar nuevamente nuestra vida en la dirección correcta, en la Voluntad de su Hijo Jesús.

Luego de esta renovación de nuestra consagración a la Virgen María, fue que un día de junio del 2016, conocimos por un link que recibí en Facebook a nuestros queridos hermanos Siervos del Hogar de la Madre en Catholic Stuff, se lo mostré a Esteban y miramos todos los capítulos que encontramos. Quedamos impactados por ver una evangelización para jóvenes con la sana doctrina de nuestra fe y sin recortes, no haciendo “todo light para que les guste”, entonces nos pusimos a investigar un poco más. ¿Quiénes eran estos chicos con los que experimentábamos tanta koinonía? Observamos que en la web a la que nos llevaba la investigación, se podía ir también a los videos de TEO con el Padre Rafael, de los cuales ya desde Uruguay éramos sumamente “fans”. Sí,…ya lo sabemos,… es para niños, pero nos encantaba e instruía muchísimo- por eso los mirábamos igual aunque fuéramos adultos, jajaja; bueno, simultáneamente, mi amiga y hermana del alma Daniela desde Uruguay, me envía el video con tu testimonio, que circulaba en internet.

La primera vez que lo vi, aconteció en mi una experiencia sumamente fuerte. Sentí que te conocía desde siempre, aunque realmente nunca te había visto antes. Sentía un dolor profundo por lo ocurrido en Ecuador, por el terremoto. Aclaro que, lamentablemente, no soy tan sensible y he visto catástrofes y hasta situaciones muy tristes, y no me conmueven tanto. Sentí que eras mi hermana. Fue muy raro para mi entendimiento, no comprendía. ¿Cómo podía sentir eso con alguien que jamás había conocido? Y me impactó darme cuenta que, Catholic Stuff, Teo, tu testimonio, todo esto que tanto me estaba movilizando el interior de mi alma, venían de un mismo lugar, el Hogar de la Madre. Se lo conté a Esteban y comenzamos a investigar más sobre el Hogar de la Madre, ese lugar que daba frutos tan maravillosos. Comenzamos a ver los programas, como “Cambio de Agujas”, principalmente los testimonios de las Siervas y los Siervos. Y cada vez nos entusiasmábamos más y más.

Como siempre dábamos el diezmo, decidimos que ese mes debíamos dar parte del mismo para apoyar esta obra. A esto recibimos un e-mail de agradecimiento del P. Juan, desde Madrid. Entonces se nos ocurrió que podíamos contactar con él y pedirle consejo por todo esto que se estaba moviendo en nuestro interior, decirle que queríamos conocerlos porque sentíamos que la espiritualidad del Hogar de la Madre era nuestra espiritualidad, sobre todo por el profundo amor y defensa de la Eucaristía y el gran amor a María, aunque jamás nos imaginamos lo que realmente era el Hogar de la Madre para nuestras vidas y lo que nuestra Madre estaba a punto de presentarnos...

Resumiendo un poco, el P. Juan de Madrid nos escuchó con mucha cortesía, y nos recomendó hablar con el P. Félix en Cantabria. Así lo hicimos. Simultáneamente nos dimos cuenta de que habría un encuentro de laicos en agosto, en Cantabria, y que era justo el tiempo de nuestras vacaciones de verano y que podríamos ir perfectamente. Entonces nos inscribimos por el e-mail de contacto que ponía en la web para reservar un lugar.

cynthiabassi 2peqCuando Esteban y yo hablamos con el P. Félix por skype, ambos experimentamos muchísima paz, y creció más aún el deseo de conocerlos. Él nos recomendó que viniéramos al Centro Hogar (encuentro de laicos en agosto) y que los conociéramos personalmente, que habláramos con el P. Rafael Alonso (fundador del Hogar de la Madre) y que viviéramos la experiencia. Y nos dijo una frase que me quedó muy grabada: “Los que vienen al Hogar de la Madre, son los que nuestra Madre María trae”. Esta frase me llamo mucho la atención, porque nosotros habíamos puesto todo recientemente en las manos de María en la Alianza de Amor.

A poco de esta conversación con el Padre Félix, el 09.06.2016, recibimos la confirmación de la Hna. Teresa de que lo tendrían en cuenta y que cuando regresara la hermana que se ocupaba de la organización, se podría en contacto con nosotros por el encuentro de familia del 12 al 16 de agosto. Así fue. Más adelante la Hna. Beatriz nos confirmó que nuestras plazas estaban reservadas. Realmente estábamos ¡¡¡súper felices!!! Algo en nuestro interior se iluminaba y se llenaba de alegría. Todo era perfecto, iríamos a Cantabria y el 17 de agosto debía comenzar las clases en la escuela que trabajaba en Alemania, todo estaba en orden.

Pero, a mediados de julio más o menos, recibo un e-mail de la directora de mi colegio, informándome que las clases comenzarían el 08.08.2017. No lo podía creer. Sinceramente “el alma se me cayó al suelo”. Ya no podíamos ir a Cantabria, ya que era literalmente imposible que la Directora me diera libre la primer semana de clases, con todo el caos que hay con los horarios, los niños, los programas, reuniones, etc. ¡¡Era imposible!! Además, recién volvía de las vacaciones y no podía pedir una semana más. Con muchísimo dolor le escribimos a la Hna. Beatriz y cancelamos nuestras plazas para el encuentro de agosto y le explicamos que por razones de trabajo no podríamos concurrir.

Pero en nuestro corazón había algo que nos decía que debíamos ir, que debíamos poner todo en segundo lugar, que era un paso muy importante en nuestras vidas. Lo sentíamos los dos. Entonces, con Esteban hablamos y decidimos que yo hablaría con mi directora como última instancia. Quiero aclarar el contexto de la situación, porque era un agravante importante de la misma. Yo trabajaba en un colegio en Alemania, y son muy planificados y hasta a veces muy estrictos con los planes. No suele gustarles nada este tipo de situaciones. Sinceramente, yo temía que la reacción no fuera nada positiva. Y por un lado lo consideraba lógico. Recién terminaron las vacaciones y estábamos en la primer semana de clases. Era una locura mi planteamiento. Pero bueno, “me tiré al agua”. El no ya lo tenía. Pero de camino a mi colegio para hablar con mi Directora, - me acuerdo como si fuera hoy- levante mis ojos al cielo y te eleve una oración: “Hermanita Clare, si realmente esto lo quiere nuestra Madre para nosotros, por favor, vos que estás más cerca, ayúdanos a ir. Por favor, que la Directora me diga que sí, y que podamos ir al encuentro”.

Cuando llego al Colegio, voy a la oficina de la Directora y le digo que necesito una semana y unos días más porque tengo que ir a España por algo muy importante para mí y para mi familia. No más entrar por la puerta, la Directora tenía “una sonrisa de oreja a oreja”, cosa que no era muy habitual. Me escuchó y sin preguntarme nada, pero nada, me dijo: “Claro que sí, Señora Bassi, vaya tranquila, informe a su colega para que asuma sus clases esos días, y no se preocupe por nada, vaya tranquila”. ¡¡¡NO LO PODÍA CREER!!! ¡¡¡ME DIJO QUE SÍ!!!

¡¡La Hna. Clare me había ayudado!! Esto no era para nada normal. Salí de ahí como flotando en vez de caminando. ¡¡Tenía tanta alegría!! Cuando llegué a casa, le conté a Esteban y él se alegró mucho, pero me hizo darme cuenta de que ya habíamos cancelado las plazas y que estábamos a 23 de julio, y quizás no habría más lugar. Además debíamos encontrar un vuelo a buen precio con tan poco tiempo.

Me fui al oratorio que teníamos en casa, me arrodillé frente a la cruz, y nuevamente te rogué que nos siguieras ayudando. En fin, encontramos un vuelo baratísimo y estupendo, la Hna. Beatriz nos confirmó que sí podíamos ir que había plazas, -recientemente me enteré que en realidad fueron dos plazas que quedaron libres a último momento, de unos hermanos Beatriz y Carlos que no habían podido ir-, y si esto fuera poco para ver tu ayuda e intercesión, el único vuelo que encontramos era para llegar al Hogar de la Madre el 11 de agosto que además de ser el día del Santo de nuestra pequeña Chiara, luego nos enteramos que un 11 agosto tú habías dado el paso de entrar como candidata para ofrecer tu vida al Señor, lo experimenté realmente como si me estuvieras haciendo una guiñada desde el cielo. ¡¡GRACIAS MI DULCE HERMANITA CLARE!!!

Y así, un 11 de Agosto de 2016, encontramos por fin nuestra casa: EL HOGAR DE LA MADRE, y ambos supimos que este era nuestro lugar en nuestra amada Iglesia. Mucho aconteció en ese Centro Hogar de agosto del 2016, que cambió el rumbo de nuestras vidas para siempre. Nuestra Madre, de tu mano querida hermana, nos condujo de regreso a casa, encaminó nuestros pasos hacia lo que nosotros llamamos “la Misión de nuestra vida”.

Mi querida Hna. Clare, me despido en esta carta y te agradezco de todo corazón por tu ayuda para encontrar mi casa, mi familia y por tu ejemplo de entrega generosa y radical, que cada día me inspira más. Te ruego intercedas por nuestra familia en la misión de Ecuador, y te pido que nos ayudes a ser fieles hasta la última batalla, para conquistar la meta. y nos reencontremos en el cielo.

¡Hasta siempre querida Hna. Clare!

Cynthia Bassi, LHM

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